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¿Con qué edad empezaste a jugar al baloncesto y en qué club?

Dicen que fue con 4 años en el Arxil, pero yo ya no recuerdo la primera vez que cogí un balón de baloncesto. Mis primeros recuerdos son ya con una camiseta verde de asas, un balón de baloncesto y la pista del pabellón de magisterio.

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¿Quién te ha enseñado más en el baloncesto?

Sin duda alguna, mis padres. Que tus padres sean entrenadores tiene muchas cosas malas, pero también me han dado la increíble oportunidad de ser jugadora de este deporte tan excepcional. Los dos son grandes entrenadores y me han enseñado todo lo que sé, y a día de hoy, después de llevar 15 años jugando, me siguen enseñando y sigo aprendiendo de ellos todavía más. Mis padres me han enseñado a no rendirme, a luchar por aquello en lo que crees y que te gusta, y sobre todo, que somos jugadoras de baloncesto, y que no tenemos nada que envidiarle a ningún jugador, y nunca podré estarles lo suficientemente agradecida.

También existe un entrenador al que siempre recordaré, y creo que como yo, mucha gente lo tiene muy presente. Es Toa Paterna. Solo tuve la oportunidad de pasar dos semanas con él, pero fue suficiente para saber lo gran entrenador que era y para escuchar una de las mejores frases que he oído nunca: «¿Os creéis superiores a ellas por ser chicos? Jamás olvidéis que sois jugadores de baloncesto, y que este es un deporte para todos, y aquí triunfa el luchador, no el hombre o la mujer.» Desde aquí, gracias.

Otras dos personas que me han enseñado muchísimo y de las que aprendo en cada entreno y en cada partido son Sandra Entenza y Marta Taboada. Después de años viéndolas jugar cada sábado, jugar y entrenar con ellas es una gran oportunidad para aprender, tanto en lo personal como en lo deportivo. Me han enseñado y apoyado mucho, y les estoy muy agradecida.

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¿Cuál ha sido el mejor momento en tu vida deportiva? ¿Y el peor?

En todo este tiempo he vivido muchos momentos, y en cada uno de ellos pensé «este es el mejor». Cualquiera de las fases de ascenso, el torneo en Asturias, los torneos de selecciones zonales,… Pero si he de quedarme con uno, me quedaría con la fase final para ir al intersector que jugamos cuando éramos infantiles. Ver todo el pabellón lleno de gente animándonos, jugar con tus compañeras de siempre y soñar con un intersector fue algo increíble.

El peor, supongo que he tenido la suerte de no pasarlo muy mal en este deporte, pero me quedaría con mi segundo año de junior. Hasta ese momento había jugado muchos minutos en mi categoría y en la siguiente, y ese año apenas jugaba con el senior autonómica, y mi abuelo vino a verme por primera vez en muchísimo tiempo y yo no jugué, y fue una sensación horrible.

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Háblanos de qué es ser jugadora de LF2 y del Senior Autonómico para ti.

Ser jugadora de senior autonómica para mí es la oportunidad de seguir practicando este deporte, de seguir creciendo como jugadora, de jugar con mis compañeras de siempre y con gente con mucha experiencia y sabiduría.

Ser jugadora del Liga Femenina 2 para mí es algo inexplicable. Desde niña íbamos los sábados a ver jugar a las senior y queríamos llegar a jugar con ellas. Todas queríamos ser como Sandra Entenza,como Tatiana, como Ana Martín, y ahora estoy jugando con ellas. Simplemente, es estar donde siempre he querido llegar, es tener la oportunidad que llevo esperando desde pequeña.

 

Has jugado dos fases de ascenso a primera División, ¿qué sensación tuviste y cómo se consigue?

Una fase de ascenso es la recompensa a toda una temporada de trabajo y sacrificio. Las jugadoras del senior autonómica tenemos que sacrificarnos mucho, todas estudiamos, trabajamos, incluso algunas son madres y algunas compartimos plantilla en el primer equipo también, y por todo ello hacemos grandes esfuerzos para compaginar todo cada fin de semana y cada entreno, e ir a la fase de ascenso, ascendamos o no, es la recompensa a todo el trabajo y sacrificio. Así se consigue una fase de ascenso y, creo yo, cualquier cosa: trabajo, perseverancia, sacrificio y, como dice mi padre, «un poco de suerte».

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¿Cómo pasáis el tiempo en los viajes?

Cada una pasa el tiempo como puede: ver películas, hablar con las que van contigo,… E incluso a veces no te queda otra que estudiar. A mi me gusta leer, escuchar música, ver alguna película y nunca está de más cotillear un poco con tus amigas.

 

¿Qué objetivos te marcas a nivel individual y colectivo para esta temporada?

Los objetivos individuales son muy secundarios, esto es un deporte en equipo. Me encantaría llegar a ser una jugadora importante para el autonómica y para el Liga Femenina 2, pero no es un objetivo que se consiga en una temporada ni en dos, sino que es un objetivo a largo plazo.

En cuanto al objetivo colectivo, no estaría nada mal conseguir dos fases de ascenso, una con el primer equipo y otra con el segundo, pero tal y como estamos jugando esta temporada ambos equipos, yo creo que podemos conseguir lo que nos propongamos.

 

Has pasado por todos los equipos del Club, desde la escuela de baby basket hasta el Liga dos, ¿con qué recuerdos te quedas?

Recuerdos hay demasiados, este club me ha dado a mis mejores amigas, a las mejores compañeras y las mejores experiencias de mi vida. Todos los partidos, los entrenamientos, los momentos y las personas que he conocido gracias al club y al baloncesto crean una lista interminable de la que estoy totalmente agradecida.

 

¿Qué es para ti el Club Baloncesto Arxil?

El Club Baloncesto Arxil es como una segunda casa que me ha visto crecer, ganar y perder, sonreír y llorar. Este club para mí es mi familia.

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