Dunja Buzadzin (Serbia, 1994) se ha convertido en la jugadora revelación del Arxil en su primera experiencia fuera de su país. Con 34 puntos en el último partido se llevó el MVP de la jornada y se ha convertido en una pieza imprescindible para Maite Méndez con 16, 5 puntos de media por partido. A final de temporada acaba su contrato, pero continuar el idilio entre ambos es algo que le encantaría continuar.

—¿Ha tenido una adaptación en tiempo récord?

—Desde que llegué las chicas y todo el equipo me hicieron sentir como parte de la familia, así que ha sido un proceso muy sencillo y gratificante.

—El público siente que su llegada ha revolucionado al equipo, ¿está de acuerdo?

—Todo cambio es difícil al principio, tuve que separarme de la familia, un nuevo país y otro idioma. Además, el baloncesto es totalmente diferente y extraño, pero ahora estoy acostumbrada y me gusta esta forma de jugar. En Pontevedra estoy disfrutando dentro y fuera de la cancha.

—¿Cómo desembarca en el Arxil sin haber jugado antes fuera?

—Cuando regresé de Grecia este verano, mi agente me puso en contacto con el Arxil. Una conversación breve con la dirección del club desembocó en esta maravillosa colaboración. No tardé nada en tomar la decisión.

—El equipo está imparable, ¿podrán mantener ese ritmo hasta final de temporada?

—Queremos terminar esta fase con una victoria para mantenernos ahí, pero hay muchos equipos igualados y todo es posible. La segunda parte será difícil, pero entraremos a cada partido con las ganas de ganar para poder jugar el play off y ascender.

—Su contrato acaba este año, ¿le gustaría seguir?

—Sí, es hasta final de temporada, pero nunca se sabe. No solo depende de mí.

—El deporte y el baloncesto es el trabajo más bonito del mundo, aporta muchos beneficios y trato de aprovechar cada uno, como viajar, conocer gente nueva y hacer amigos en todo el mundo.

—En cada partido manifiesta su pasión del deporte, ¿cuándo descubrió que se convertiría en un modo de vida?

—Vengo de una familia deportista, mi padre es entrenador de baloncesto en Serbia y lo llevaba en al sangre, él me fue dirigiendo en este camino desde que era niña. Di mis primeros pasos profesionales a los 15 años y con 27 años aquí sigo.