A falta de cuatro jornadas para el final de la primera vuelta nos encontramos con una sola derrota y seis victorias, todavía recuerdo la frase que rondaba mi cabeza a finales de la temporada pasada, cuando nos quedamos en las puertas de la fase: “Ver donde nos reservamos de más, encontrar el punto en que nos vaciamos del todo”. La constancia es la clave.

Me gusta este equipo porque, si yo fuese mi propio adversario, no sabría en quién centrar mi atención. Está claro que hay dos, tres, cuatro piezas claves, incluso cinco, sobre los números. Pero quien sabe de baloncesto entiende que en este deporte no se juegan solo con números.

 

Blog de María Centeno: “Jugamos de día, viajamos de noche”

 

Supongo que pocas jugadoras son capaces de jugar sólo cuatro tiempos de diez minutos por partido, el resto nos vemos las caras con un quinto periodo. Es un uno contra uno, literalmente.

Eres tú contra ti mismo, somos la inmensa mayoría de jugadoras que, tras el partido, viajamos de noche. Y así nos fuimos construyendo poco a poco, una a una, kilómetro a kilómetro. A base de pensamientos, autocríticas y rabia, con la cara pegada al cristal y el vaho de nuestra respiración en él.

Jugamos de día, viajamos de noche, quemamos asfalto y nos quemamos por ser mejores. Deberías haber estado en mi piel, porque aunque no es gran cosa… a veces sucede que uno llega a sentirse invencible a las dos de la mañana, en cualquier carretera, compartiendo autobús al lado de quienes aprendimos a llamar familia.

 

Personalmente creo que el valor de nuestra plantilla reside en sus 12 piezas, todas clave. Y es que el buen inicio de esta temporada lo busco y no lo encuentro en tener un par de jugadoras “fuera de series”, nuestro buen arranque pasa por un banquillo que suma y permite desgastar al contrario. Un banquillo que sale, corre, defiende, anota, sigue corriendo y vuelve a sentarse sabiéndose importante para el equipo.

¿Habéis leído bien esto último? “Sabiéndose importante para el equipo”. Con qué facilidad se dice y que difícil es encontrar un lugar donde sentirse así.

Uno no tiene ni idea de lo importante que es esto, hasta que lo vive en primera persona. Hasta que te encuentras en una dinámica como la del Arxil, donde cualquiera de las 12, de pronto, te salva un día el partido y nadie se sorprende.

Y esa es nuestra cultura, saber y comulgar con que nuestra fuerza viene de ahí. Nuestra fuerza viene de que juntas somos mucho más que por separado.