A 72 horas de que el Arxil saltase a la pista del CGTD para iniciar la competición ante el Baxi Ferrol, la Federación Española de Baloncesto decidió aplazar una semana el arranque del campeonato. Lejos de parecerle una imprudencia o un trastorno dentro de la preparación, su entrenadora, Maite Méndez, advierte, sin contemplaciones, de que «este año prevalece la parte sanitaria, es un parón, sí, pero desde la federación están intentando controlar la situación».

Todos los equipos de la competición están obligados a pasar un test serológico antes de cada partido, tal y como fijo el Consejo Superior de los Deportes para las disciplinas no profesionales. Esperaban recibir las pruebas entre el martes y el miércoles, pero la saturación de los laboratorios, -según explica Méndez-, impidió que llegasen a tiempo y sin tenerlos hechos antes de las 72 horas del partido no se puede jugar. Algunos de los equipos, además, tenían que viajar. «Ahora esto es tremendo, es vivir el día a día, estamos muy expuestos y todo requiere prudencia y seguridad», apunta la responsable del equipo, que apuesta «por un cambio de mentalidad para aprender a convivir en esta situación».

El parón llega la semana en la que se jugaba la primera jornada de Liga Femenina 2. Tras el aplazamiento están pendientes ahora de buscar una fecha para poder celebrarlo. El día 10 de octubre y siguiendo el calendario de competición, las chicas de Maite Méndez viajarán a A Coruña para enfrentarse al Maristas.

Moral alta

Lejos de lamentarse por lo ocurrido, el cuerpo técnico y las jugadoras del Arxil ganan una semana más de entrenamientos. Después de jugar ya ante el Celta Zorka y el Cortegada, la entrenadora ve buenos mimbres para competir este año. «Veo a las jugadoras muy ilusionadas y con mucho espíritu de superación, cada día se ha convertido en una lucha, pero todo eso nos está haciendo mentalmente más fuertes», apunta Maite Méndez.

Este año ha incorporado tres nuevas jugadoras -Sara Castro, Bineta Ndoye y Noelia Masí- y mantiene al núcleo duro de la plantilla. Además de la fortaleza deportiva, la entrenadora cree que este año será determinante la fuerza mental para afrontar los continuos imprevistos derivados de la pandemia. «Llegamos con la moral muy alta y a ver cómo nos afecta este parón, este año más que nunca la parte emocional va a ser muy importante», asegura la responsable de las verdes, que reconoce que este año «más que una entrenadora, te sientes una instructora» al estar dedicada a más tareas que la deportiva.