El equipo pontevedrés y el reto de ganar el sábado a las 19,30 h en el Cgtd al Tirso intercentro de Santander, el líder de la liga.
Como si fuera Fuenteovejuna, Pontevedra tiene cita para acompañar al CB Arxil en su intento de conseguir su clasificación para el play off de ascenso a la liga challenguer. Esa mágica unión que en el CGTD se consigue entre afición y equipo y que ha sido el germen de muchas noches ‘milagro’ a lo largo de la historia es lo que mantiene vivo el sueño de regresar al play off para afrontar el último reto para estar en la ‘Final Four’.
La superioridad que mostró el equipo santanderino en el primer partido(57-45) se explica por diferentes motivos que en el seno del CB Arxil se tienen claros desde el mismo momento en que terminó el partido en donde un mal primer cuarto y un pésimo último cuarto. Más allá de la evidente calidad y potencia física del equipo del Tirso y que se ha reforzado en enero con la muy querida en Pontevedra Dunja Buzadin, el equipo pontevedrés sabe que hay muchas cosas que puede hacer mejor de lo que lo hizo en la pista santanderina y por ejemplo en Málaga. Si lo logra, y con ello minimiza facilidades, puede estar en partido y ahí el Tirsosí es más vulnerable.
Igualar o al menos restar el balance reboteador es de entre todas la clave fundamental. Restando poder a su rebote, Tirso no puede correr tanto y en estático tiene un punto de vulnerabilidad que es casi imposible encontrarle en el ataque de transición. Como un vaso comunicante del rebote está el trabajo defensivo que pasa por igualar el nivel físico que imponga Tirso y ya se sabe que si el CB Arxil logra sentirse cómodo atrás, ataca mucho mejor y se puede deducir que mejorarían los porcentajes de tiro que en los dos últimos partidos no estuvieron atinadas..
Por más que se repita no deja de ser cierto que es uno de esos días en los que toca hacerlo casi todo bien y que se necesita que todo el plantel de un paso adelante. Ganar en presencia en la zona para provocar que las exteriores del equipo montañés tengan que despegarse más de sus pares y las arxilistas encuentren tiros liberados.
Sin tiempo para preparar grandes sorpresas, todo pasa por tirar de actitud, de ganas y hasta donde se llegue nadar hacia la orilla con el empuje de la marea verde, todos a una.